Había una película de Freddy (si mal no recuerdo la 2) en la que un personaje encontraba el diario íntimo de una persona que vivía en su misma casa y que iba relatando cómo soñaba y soñaba con el asesino hasta que en la última página decía "X murió"...Bueno, así se debe haber sentido lo que pasó en mi blog. Relatando impresiones previas al rodaje de "El conductor" hasta el día anterior al rodaje y después nada.
Bueno, no, no morí.
Tuve ataques de nervios, enfermedades varias psicosomáticas (más que nada gripes incomprensibles que duraron horas) y etcétera pero estoy.
Se llama estar MUY NERVIOSO eso.
Ahora, ¿por qué estar nervioso? Porque si, supongo que es mi manera de vivir las cosas de un modo intenso. Obviamente algún día voy a tener que dejar de canalizar de esa manera mis pasiones. Pero mientras tanto, es lo que hay.
"El conductor" ocupó un lugar muy grande en mi vida en los 4 años que tardó en concretarse. No voy a repetir mis juegos de palabras al respecto porque creo que en algún posteo ya lo hice.
¿Hay vida después de "El conductor"? Si, obvio que la hay, es un proyecto grande, gigante, estresante, hermoso y muchas cosas más; pero es un proyecto, la punta de lanza de otros, el que te marca que ahora no podés concebir el cine del mismo modo que lo hacías antes. Que hay que ser más ambicioso. Estoy en mi intento de dar ese pasito. Así como a la Voyager 1 le costó cruzar al espacio interestelar donde todo es total incertidumbre, a mi, obviamente me asusta animarme a dar ese paso.
Hay gente hermosa que me ayudó en todo este proceso, gente que estuvo en Rodaje, gente que me vio dibujar y diagramar plantas que hasta yo temía que fueran incomprensibles, otros me escucharon decir "¿y si no estoy a la altura?", gente que vio como después de una jornada de rodaje larga y agotadora mi preocupación era saber cuánto había salido Barcelona - Real Madrid por la Copa del Rey, o escuchar por radio Boca - Barcelona (De Guayaquil), porque, cómo repetía constantemente, "Necesitaba tener preocupaciones mundanas". Todos ellos fueron parte de este proceso, cada uno desde su lugar, ya sea por actuar confiando en las ideas que podía tener un pibito de 25 años; o por formar parte de un equipo técnico que aun sabiendo mucho, tenía que día a día aprender algo nuevo; o simplemente por estar a mi lado en el momento exacto y preciso en el que lo necesitaba.
A todos ellos les digo GRACIAS, y me quedo corto, muy corto. Es algo que nunca voy a poder devolver en la misma medida que me dieron. Hago mi intento, pero siempre me parece insuficiente.
El 26 DE SEPTIEMBRE es el día de la verdad, el día en que una pantalla gigante va a mostrar el fruto de todos esos años de trabajo. Es el día en el que voy a intentar contener mis lágrimas, aunque seguramente sea imposible.
Con la emoción, las ganas y el miedo voy a estar sentado viendo, escuchando, sintiendo cada uno de esos 495 segundos que dura.
No es un error tener miedo, el miedo es importante siempre que no paralice. El miedo significa que hay algo importante que cruzar, una etapa de mi vida que se termina y le va a dar lugar a otras.
Sigo esperando que llegue el día.
viernes, 13 de septiembre de 2013
lunes, 25 de febrero de 2013
El conductor Parte 3
No falta nada, solo un par de horas para que me suba a la combi con destino Marcos Paz.
3 días de rodaje; los 3 días que espero hace 3 años.
Eso es lo maravilloso del cine: esperás 3 años a filmar 3 días algo que va a durar 10 minutos.
Estoy sentado en mi escritorio, ese que me acompaña hace tantos años, le hecho una mirada a las plantas, ya no se si quiero cambiar algo.
Ya no quedan más ensayos, el último fue increible.
No queda nada por hacer, salvo TODO.
El jueves voy a volver a mi casa con la alegría de haber dado un enorme primer paso.
3 días de rodaje; los 3 días que espero hace 3 años.
Eso es lo maravilloso del cine: esperás 3 años a filmar 3 días algo que va a durar 10 minutos.
Estoy sentado en mi escritorio, ese que me acompaña hace tantos años, le hecho una mirada a las plantas, ya no se si quiero cambiar algo.
Ya no quedan más ensayos, el último fue increible.
No queda nada por hacer, salvo TODO.
El jueves voy a volver a mi casa con la alegría de haber dado un enorme primer paso.
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EL CONDUCTOR
domingo, 10 de febrero de 2013
El conductor Parte 2
Hace 3 años que esta imagen está en mi cabeza.
Soñé tanto con ella y ahora la puedo ver con tanta facilidad, no puedo llevar cuenta de la cantidad de veces que puse play al clip en el que se encuentra.
Esas 2 horas en que una ruta nueva de Marcos Paz se transformó en la Ruta 11. Los conductores, a medida que se aproximaban al cartel, no podían ocultar su asombro. No habían atravesado ningún portal espacio-temporal, estaban cruzando el SET en el que estábamos filmando los primeros planos de "El conductor".
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EL CONDUCTOR
domingo, 3 de febrero de 2013
El conductor Parte 1
La lógica indica que si un proyecto chiquito te altera bastante los nervios, un Historias Breves directamente tiene que volverte loco. "El conductor", obviamente no podía evitar esto. Pero son los nervios que valen la pena, estoy tan cerca de cumplir un sueño. Cada día toma más forma. Escuchar las palabras de ese guión increible que escribió Pablo Waldman en boca de los actores durante el último ensayo fue algo que me puso la piel de gallina.
Si, esto no es joda, empezó, pasaron 2 años y medio, pero ahora si, ya empezó.
Todo se va ajustando: los planos que tenía en la cabeza, los tiempos que busco, el clima.
El equipo técnico: increible, lleno de gente en la que confío 150%. El elenco: hermoso, perfecto, ideal.
No puedo pretender mucho más porque sería imposible, así que solo tengo que hacer bien mi parte: bancarme los nervios, concentrarme, tener la cabeza fría.
En muy pocas semanas esa familia estará sobre el Renault 9.
No falta nada.
Si, esto no es joda, empezó, pasaron 2 años y medio, pero ahora si, ya empezó.
Todo se va ajustando: los planos que tenía en la cabeza, los tiempos que busco, el clima.
El equipo técnico: increible, lleno de gente en la que confío 150%. El elenco: hermoso, perfecto, ideal.
No puedo pretender mucho más porque sería imposible, así que solo tengo que hacer bien mi parte: bancarme los nervios, concentrarme, tener la cabeza fría.
En muy pocas semanas esa familia estará sobre el Renault 9.
No falta nada.
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domingo, 14 de octubre de 2012
Pequeño manual de un boceto de cineasta. Capítulo 3: El clima
Matías Bastino es un gran amigo, compañero del secundario y, como yo, estudia cine. Si bien vamos a diferentes universidades, muchas veces nos llamamos para ayudarnos en nuestros proyectos.
El hecho es que él decidió llamarme para que fuera el Asistende de Dirección de un videoclip que quería dirigir. Había una canción, un cover de "Eleanor Rigby" hecho por la banda Sebastian Zaus & The Suplentes y surgió la idea de contar una historia que transcurría durante un casamiento.
En vistas a que el proyecto tenía que filmarse muy rápido y que se aproximaba el mes de Agosto, di el siguiente consejo:
"Maty, que sea un casamiento al aire libre, vamos a conseguir más fácil la locación y, además, Agosto es el mes menos lluvioso del año. Salvo por la última semana que viene Santa Rosa que es una tormenta tan dura, justamente, por el hecho de que no llueve en todo el mes."
Bueno, primer dato importante: Según Wikipedia JUNIO es el mes menos lluvioso del año.
Las cosas se empezaron a dar como queríamos. La idea era muy divertida. El casting gustaba. El equipo técnico prometía un gran laburo.
Fuimos 3 fines de semana seguidos a la locación por distintos motivos y siempre nos tocaron días soleados. Idénticos al día que imaginábamos para el video.
No podíamos filmar los domingos, así que pusimos fecha de rodaje: Sábado 4/8.
Si mal no recuerdo, Juan Fernández, nuestro DF y Cámara, la última vez que fuimos dijo "Ojalá el sábado que viene sea un día igual a este", a lo que respondí "Yo ya no juego más a tirar pronósticos porque la última vez la pegué y me quise morir".
------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Esto exige un flashback:
Abril de 2010 primer reunión de Pre producción de mi cortometraje "La nueva enfermedad".
-Bueno, chicos, la idea es que cuando salgamos a la calle sea un día bien soleado, con el cielo completamente despejado, para que el contraste entre lo que hay en el interior del departamento y el exterior sean muy notorios.
Todos se ponen a anotar y yo, impaciente y con ganas de seguir hablando, porque siempre quiero acotar algo, digo:
-Igual es obvio que quiero esto, pero que el día del rodaje va a estar horrible, bien nublado y es más, seguro llueve.
Un mes después, pude apreciar exactamente el día que describí en mis últimas palabras.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Yo noté que los pronósticos decían que si bien el día ese no iba a llover, prácticamente todos los días previos de la semana, si.
Dicho y hecho.
A mi no me parecía grave, pero el problema fue lo que llovió el viernes. Terrible, el mundo se vino abajo. Y eso llevó a que postergáramos el rodaje una semana.
Semana que fue exactamente igual a la anterior.
Por lo cual, se nos daba una oportunidad de filmar: la última oportunidad, el finde largo.
Nos preparamos para filmar el 18/8 y en caso de que sucediera lo mismo que nos venía sucediendo desde hacía 2 semanas, teníamos el día 20/8.
No hace falta que aclare que volvió a suceder lo mismo, pero de todos modos aprovechamos el sábado para filmar a la banda tocando en la locación y, finalmente, el día Lunes 20/8 pudimos filmar nuestro querido videoclip de "Eleanor Rigby" por Sebastian Zaus & The Suplentes.
Segundo dato importante: Respecto a las lluvias del mes de agosto una nota en el diario La Nación dice mucho: "Fue el agosto más lluvioso en 90 años" (http://www.lanacion.com.ar/1505769-fue-el-agosto-mas-lluvioso-en-90-anos).
En vistas a que estuvimos haciendo una serie de presentaciones del video para la gente que laburó en él, dejo el Teaser para quién quiera ver un pequeño adelanto.
El hecho es que él decidió llamarme para que fuera el Asistende de Dirección de un videoclip que quería dirigir. Había una canción, un cover de "Eleanor Rigby" hecho por la banda Sebastian Zaus & The Suplentes y surgió la idea de contar una historia que transcurría durante un casamiento.
En vistas a que el proyecto tenía que filmarse muy rápido y que se aproximaba el mes de Agosto, di el siguiente consejo:
"Maty, que sea un casamiento al aire libre, vamos a conseguir más fácil la locación y, además, Agosto es el mes menos lluvioso del año. Salvo por la última semana que viene Santa Rosa que es una tormenta tan dura, justamente, por el hecho de que no llueve en todo el mes."
Bueno, primer dato importante: Según Wikipedia JUNIO es el mes menos lluvioso del año.
Las cosas se empezaron a dar como queríamos. La idea era muy divertida. El casting gustaba. El equipo técnico prometía un gran laburo.
Fuimos 3 fines de semana seguidos a la locación por distintos motivos y siempre nos tocaron días soleados. Idénticos al día que imaginábamos para el video.
No podíamos filmar los domingos, así que pusimos fecha de rodaje: Sábado 4/8.
Si mal no recuerdo, Juan Fernández, nuestro DF y Cámara, la última vez que fuimos dijo "Ojalá el sábado que viene sea un día igual a este", a lo que respondí "Yo ya no juego más a tirar pronósticos porque la última vez la pegué y me quise morir".
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Esto exige un flashback:
Abril de 2010 primer reunión de Pre producción de mi cortometraje "La nueva enfermedad".
-Bueno, chicos, la idea es que cuando salgamos a la calle sea un día bien soleado, con el cielo completamente despejado, para que el contraste entre lo que hay en el interior del departamento y el exterior sean muy notorios.
Todos se ponen a anotar y yo, impaciente y con ganas de seguir hablando, porque siempre quiero acotar algo, digo:
-Igual es obvio que quiero esto, pero que el día del rodaje va a estar horrible, bien nublado y es más, seguro llueve.
Un mes después, pude apreciar exactamente el día que describí en mis últimas palabras.
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Yo noté que los pronósticos decían que si bien el día ese no iba a llover, prácticamente todos los días previos de la semana, si.
Dicho y hecho.
A mi no me parecía grave, pero el problema fue lo que llovió el viernes. Terrible, el mundo se vino abajo. Y eso llevó a que postergáramos el rodaje una semana.
Semana que fue exactamente igual a la anterior.
Por lo cual, se nos daba una oportunidad de filmar: la última oportunidad, el finde largo.
Nos preparamos para filmar el 18/8 y en caso de que sucediera lo mismo que nos venía sucediendo desde hacía 2 semanas, teníamos el día 20/8.
No hace falta que aclare que volvió a suceder lo mismo, pero de todos modos aprovechamos el sábado para filmar a la banda tocando en la locación y, finalmente, el día Lunes 20/8 pudimos filmar nuestro querido videoclip de "Eleanor Rigby" por Sebastian Zaus & The Suplentes.
Segundo dato importante: Respecto a las lluvias del mes de agosto una nota en el diario La Nación dice mucho: "Fue el agosto más lluvioso en 90 años" (http://www.lanacion.com.ar/1505769-fue-el-agosto-mas-lluvioso-en-90-anos).
En vistas a que estuvimos haciendo una serie de presentaciones del video para la gente que laburó en él, dejo el Teaser para quién quiera ver un pequeño adelanto.
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ELEANOR RIGBY,
PEQUEÑO MANUAL DE UN BOCETO DE CINEASTA
lunes, 28 de mayo de 2012
Pequeño manual de un boceto de cineasta. Capítulo 2: "La pesadilla"
Hace poco estaba pensando en si es correcto pensar que mis ganas de estudiar cine, y específicamente las de ser director, tienen su origen en una clase de teatro de la secundaria, allá por el año 2002, para la cual tuve que preparar una pequeñísima obra de 3 escenas con los excesivamente rudimentarios conocimientos que tenía. Era muy sencilla: un actor que buscaba trabajo recibía un llamado para hacer un casting para un papel insignificante en una película. En la sala de espera conocía a otro joven que también había sido llamado para el papel. Se tiraban bronca, uno intentaba arruinar la audición del otro. Recuerdo frases como "trabajé en Titanic...soy el que se choca contra la turbina", pero no mucho más. El guión, por suerte, se perdió; pero dentro de todo siempre me quedó en la cabeza el recuerdo de que aquel ejercicio tuvo bastante que ver con la idea de dirigir.
Podría terminar todo acá; pero no. El sueño de mi vida no puede ser producto de un hecho aislado que pasó hace 10 años. Debe haber algo más, algo que le de contenido a la cuestión.
Un año antes yo iba a la escuela en otro horario, por lo cual mi profesor de teatro no era el mismo. Éste plateó la última mitad del año del siguiente modo: clase a clase había que realizar improvisaciones. ¿Y quién era el que semana a semana pensaba las ideas para su grupo? Exacto; yo. No era el director de mi grupo (porque se suponía que no lo había), pero por ahí andaba.
Ahora, lo correcto sería recordar que antes de eso escribía mucho. Pero mucho. Tengo cuadernos llenos de cuentos. En su mayoría, de Ciencia Ficción y Terror. En su mayoría, películas deformadas. Es decir, películas que había visto y que yo pensaba que tenían que ser de otro modo. Entonces escribía sobre personajes con otros nombres que eran sometidos a una situación similar a la del film en cuestión, pero con otros matices. Esos cuentos solo tenían un lector posible: Yo. Y no pretendía más.
Cuándo la escuela primaria me pedía un cuento era todo distinto, pensaba una historia. Lo cargaba de elementos para hacerlo llamativo. Ansiaba generar en mis compañeros ganas de escucharlos. Algunas veces salía bien, a la maestra le gustaba, me ponía nota alta, pedía que lo leyera en voz alta y me aplaudían; otras no pasaba nada, y debo admitirlo: eso no me gustaba nada.
Hoy en día si hay una fiesta, una reunión o una cena, y siento que no dije nada y veo la oportunidad de hablar, me surge la necesidad de contar una anécdota, muchas de ellas, historias en las que no quedo muy bien parado, pero que, como si me encantara enterrarme vivo, disfruto mucho. No lo puedo evitar. Siempre tengo alguna, de lo que sea. Y siempre tienen como una suerte de estructura que las hace llevaderas. Sin olvidar, que hasta me permito dejar puntas para contar alguna en el futuro.
Esa pavada, puede que sirva para llegar a la cuestión de que siempre me gusto contar historias. Siempre. Sean mías o de otros, siento un enorme placer en contar a mi manera un hecho chico o grande; real o ficticio. Y gracias a eso casi puedo precisar donde se vio por primera vez esto en mi. A los 4 o 5 años solía ver la publicidad de las películas de Freddy Krueger en la tele. Las pasaba Canal 13, siempre en un horario en el que yo dormía. Por ende, no las veía. Pero como me causaba mucha curiosidad una vez le pregunté a mi mamá "¿qué es eso?". Su respuesta fue: "Es un hombre que hace que la gente tenga pesadillas". Viendo con ese dato nuevamente las publicidades, no tardé en notar que mataba a la gente en las pesadillas. Claramente lo siguiente tiene una mezcla de todo lo que escribí en este post, es decir, reunía a la gente a mi alrededor y les hablaba sobre una película que nunca había visto pero que la contaba como si me la supiera de memoria. Y es que si, me la sabía de memoria, porque no era "A nightmare on Elm Street" de Wes Craven; era "La pesadilla" de Maxi Torres y estaba mucho mejor que la otra, porque esta no la pasaban a la hora en que estaba durmiendo, esta la veía en mi cabeza cada vez que encontraba un público al que contársela.
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PEQUEÑO MANUAL DE UN BOCETO DE CINEASTA
domingo, 25 de marzo de 2012
Pequeño manual de un boceto de cineasta. Capítulo 1: "Impresiones sobre un corto terminado"
"El último cigarrillo" finalmente está en condiciones de ser mostrado, así que hace un par de semanas que ando mostrándolo para recoger opiniones al respecto y asegurarme de que se entiende, porque, obviamente, siendo el guionista y director del mismo, para mi siempre se va a entender. El punto es que hace unas semanas me junté con un amigo director para ver un laburo en el que fui su asistente y me pareció una buena oportunidad para buscar su opinión. Se nos unió una amiga, apagamos las luces y nos pusimos a verlo. Al terminar, mi amigo me miró y dijo "¿Podemos verlo de nuevo?". Lo volvimos a ver, en el mismo silencio que la primera vez. Yo sentí una sensación incomoda a lo largo de los cinco minutos de duración que tiene.
El corto les gustó; les creí. Pero se notó que no la habían pasado bien y eso, en esta ocasión, era una buena señal. Al fin y al cabo es lo que buscaba transmitir. Para entender esto vamos a necesitar hacer dos viajes en el tiempo. El primero a Noviembre de 2010; el segundo, a algún momento entre 1998 y 1999.
En Noviembre de 2010 surgió la historia. Necesitaba una idea para una materia de la facultad y aquella que tenía escrita no me gustaba, era una comedia y yo no me sentía de humor como para encararla. Yo tenía la sensación de que había algo en mi vida que no iba a cambiar nunca y en esos días estaba aceptando que no era así. Y dolía, dolía mucho. Era el fin de una relación que me había hecho muy bien y temía no poder vivir sin ella. El hecho es que estaba tirado en mi habitación, tenía una hoja a la que iba llenando de diversos descargos respecto a mi situación. Pero no surgía nada para filmar.
Pensé que algo de música no iba a venir nada mal. Y nótese lo bien que me sentía que el disco que agarré fue "Say no more" de Charly García.
Como si ese disco hubiera despertado algo en mi que estaba dormido, comencé a escribir una idea que esa misma noche tomó forma. Eso fue "El último cigarrillo".
Pero "Say no more" me lleva al segundo viaje necesario para completar la historia. Es que cuando era chico, todos los sábados a la mañana tenía un ritual con mi viejo. Me levantaba temprano, salía al puesto de diarios y compraba la Revista Noticias (si...todos tenemos una mancha en el pasado ja) porque venía una colección de compilados de Rock Nacional en cd. Llegaba a casa y desayunaba con mi papá escuchando el disco del día. Un día esa colección se terminó, ahí empecé a poner mis cassettes, como para no perder la costumbre. Era para mi un modo de mostrarle a mi viejo cuáles eran mis gustos. Siempre que terminaban los discos ambos quedábamos contentos, alegres. Casi siempre gustaba lo que escuchábamos. Pero un día, un vecino me prestó "Say no more". Me pasé toda la semana escuchándolo. Creo que primero porque se trataba de un disco de Charly García quien era (y es) mi ídolo, y segundo porque había algo en ese disco que no se parecía a nada de lo que tenía entre mis cassettes. Me atrapaba lo raro que era, lo oscuro que sonaba. El sábado de esa semana decidí ponerlo, cuando terminó los dos estábamos en silencio. Mi papá dijo "Eso fue raro, poné algo para cambiar el clima". Me sentí un tanto incómodo, era la primera vez que pasaba y pocas veces volvió a pasar (más que nada porque con el tiempo aprendí que no todo lo que yo escuche le va a gustar a mi viejo).
Esa sensación de hace casi 15 años fue la que sentí el día que les mostré "El último cigarrillo" a mis dos amigos. Sensación que es un acierto. Es la señal de que el corto está transmitiendo una parte del sentimiento que me envolvía en el momento en que apareció la idea. Pero también en el clima que mantuve en las correcciones, obligándome a hacerlo en lugares que me traían recuerdos que en ese momento eran dolorosos. Después, puedo quejarme de veinte millones de cosas que no me gustan, que hubiera preferido hacer de otro modo y etc, pero ese acierto hace valer la pena el corto. Me propuse un objetivo y lo cumplí. Gracias a eso y algún que otro acierto más, dejé de sentirme alguien que simplemente ama el cine y empecé a sentirme esta cosa rara que seguramente voy a ser muchísimos años: Un boceto de cineasta.
El corto les gustó; les creí. Pero se notó que no la habían pasado bien y eso, en esta ocasión, era una buena señal. Al fin y al cabo es lo que buscaba transmitir. Para entender esto vamos a necesitar hacer dos viajes en el tiempo. El primero a Noviembre de 2010; el segundo, a algún momento entre 1998 y 1999.
En Noviembre de 2010 surgió la historia. Necesitaba una idea para una materia de la facultad y aquella que tenía escrita no me gustaba, era una comedia y yo no me sentía de humor como para encararla. Yo tenía la sensación de que había algo en mi vida que no iba a cambiar nunca y en esos días estaba aceptando que no era así. Y dolía, dolía mucho. Era el fin de una relación que me había hecho muy bien y temía no poder vivir sin ella. El hecho es que estaba tirado en mi habitación, tenía una hoja a la que iba llenando de diversos descargos respecto a mi situación. Pero no surgía nada para filmar.
Pensé que algo de música no iba a venir nada mal. Y nótese lo bien que me sentía que el disco que agarré fue "Say no more" de Charly García.
Como si ese disco hubiera despertado algo en mi que estaba dormido, comencé a escribir una idea que esa misma noche tomó forma. Eso fue "El último cigarrillo".
Pero "Say no more" me lleva al segundo viaje necesario para completar la historia. Es que cuando era chico, todos los sábados a la mañana tenía un ritual con mi viejo. Me levantaba temprano, salía al puesto de diarios y compraba la Revista Noticias (si...todos tenemos una mancha en el pasado ja) porque venía una colección de compilados de Rock Nacional en cd. Llegaba a casa y desayunaba con mi papá escuchando el disco del día. Un día esa colección se terminó, ahí empecé a poner mis cassettes, como para no perder la costumbre. Era para mi un modo de mostrarle a mi viejo cuáles eran mis gustos. Siempre que terminaban los discos ambos quedábamos contentos, alegres. Casi siempre gustaba lo que escuchábamos. Pero un día, un vecino me prestó "Say no more". Me pasé toda la semana escuchándolo. Creo que primero porque se trataba de un disco de Charly García quien era (y es) mi ídolo, y segundo porque había algo en ese disco que no se parecía a nada de lo que tenía entre mis cassettes. Me atrapaba lo raro que era, lo oscuro que sonaba. El sábado de esa semana decidí ponerlo, cuando terminó los dos estábamos en silencio. Mi papá dijo "Eso fue raro, poné algo para cambiar el clima". Me sentí un tanto incómodo, era la primera vez que pasaba y pocas veces volvió a pasar (más que nada porque con el tiempo aprendí que no todo lo que yo escuche le va a gustar a mi viejo).
Esa sensación de hace casi 15 años fue la que sentí el día que les mostré "El último cigarrillo" a mis dos amigos. Sensación que es un acierto. Es la señal de que el corto está transmitiendo una parte del sentimiento que me envolvía en el momento en que apareció la idea. Pero también en el clima que mantuve en las correcciones, obligándome a hacerlo en lugares que me traían recuerdos que en ese momento eran dolorosos. Después, puedo quejarme de veinte millones de cosas que no me gustan, que hubiera preferido hacer de otro modo y etc, pero ese acierto hace valer la pena el corto. Me propuse un objetivo y lo cumplí. Gracias a eso y algún que otro acierto más, dejé de sentirme alguien que simplemente ama el cine y empecé a sentirme esta cosa rara que seguramente voy a ser muchísimos años: Un boceto de cineasta.
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